Viñedos
Nuestro Viñedo
Por un viejo camino de extensas viñas
voy paseando.
Los sigilosos racimos que me vigilan
están madurando.
Las verdes hojas el sol acaricia…
De sus mejores galas se viste el campo.
Iván Santos

La viña es el inicio de todo, y es donde tratamos de esforzarnos para obtener una uva sana, madura, y que luego se interprete en un buen vino con la mínima intervención posible.
Actualmente tenemos en propiedad 16 hectáreas de viñedo de las cuales 10 son de la variedad Tempranillo. El resto se divide entre Graciano, Mazuelo, Garnacha como variedades tintas y Viura, Malvasía y Calagraño entre las variedades blancas.
Trabajamos únicamente con variedades tintas típicas riojanas como son el Tempranillo, (variedad autóctona por excelencia) Graciano, Mazuelo y Garnacha, y un poco con variedades blancas Viura, Malvasía y Calagraño. Consideramos que los vinos basados en Tempranillo con pequeños aportes de Graciano y Mazuelo son los que ofrecen una mayor complejidad, disfrute y pureza ya que la Tempranillo por sí sola es una variedad muy noble pero carente de una acidez y estructura elevada que ayude al envejecimiento de los vinos durante su reposo en botellas a lo largo de los años.

Es un viñedo cuya edad media aproximada es de 35 años, conducido unas parcelas en espaldera con alambres y teniendo otras parcelas en forma de vaso típico riojano.
Los suelos de las viñas son de base caliza, con limos e incursiones arcillosas y arenosas en función de las diferentes zonas en las que se encuentra la viña.
Intentamos hacer una viticultura respetuosa con el entorno y medio natural que nos rodea, en busca de rendimientos bajos y con densidades de plantación lo más altas posibles de acuerdo con las limitaciones que se nos imponen desde los Organismos Reguladores y que no acabamos de compartir.
El trabajo en viña ha ido poco a poco reajustándose con el objetivo de producir vinos de calidad. Se han reestructurado y recuperado parcelas casi perdidas y abandonadas y es un trabajo que seguimos haciendo. Solamente hay que tener paciencia y seguir con el esfuerzo. Así, hemos ido modificando nuestra viña hasta que en la cosecha del 2004 obtuvimos por primera vez un resultado que consideramos óptimo para poder hacer nuestro primer vino embotellado tras diferentes años de ensayos en vinificaciones.

El objetivo de todas las operaciones en el viñedo es obtener un equilibrio en el vigor de la planta para que floración y maduración de nuestras viñas se produzca de la forma más óptima y deseable.
Sin una materia prima de gran calidad es imposible hacer un buen vino. Por eso es ahí en donde nos esforzamos lo máximo posible ya que el principio de todo radica en nuestro viñedo y en las uvas que dan. En las elaboraciones intentamos intervenir lo menos posible para que nuestros vinos expresen fielmente el “terroir” de donde proceden y ofrezcan pleno disfrute a las personas que los beban.
Nuestra filosofía es que los vinos se basen en la viña, no tanto en el proceso de elaboración. Por eso, hemos basado los colores de nuestra identidad en colores tierra. Por un lado, el marrón, que representa la Tierra, su firmeza, su seguridad; y por otro el naranja cobrizo, que representa el periodo Otoñal, que es la época de la cosecha. Significa alegría, energía. En general conceptos positivos.
Esto es importante, y supone cambiar la cultura hasta ahora predominante que valora al vino según el tiempo de estancia en barrica. Y es que la barrica redondea, pero no puede ser tan determinante como para calificar un vino, que deberá siempre la mayor parte de su esencia al origen de donde procede, la viña.

Son los vinos, y no organismos reguladores, los que nos deben ir indicando las particularidades de cada cosecha a la hora de los envejecimientos en las barricas. Por eso, cada año intentamos interpretar lo que la naturaleza nos dice y los tiempos de barrica variarán en función de las características de cada cosecha. De ahí que no saquemos nuestros vinos con el etiquetado clásico que hacen casi todas las bodegas de Crianza, Reserva o Gran Reserva, porque esta forma de clasificar a los vinos no refleja la realidad, optando por que sean "genéricos" para otorgar a cada añada, la barrica y botella específicas que necesiten. Tan sólo hacemos mención en el Reserva, como excepción que confirma la regla, por tratarse de una categoría especial.
Cada año es diferente en cuanto a climatología, condiciones de maduración de las uvas, parámetros analíticos de las mismas, etc. y es por ello que cada interpretación debe ser acorde a dichas particularidades. El vino no es como la coca- cola en donde existe una receta que inspira todo un proceso.
En definitiva, intentamos escuchar lo que la uva nos dice y luego lo interpretamos en cada copa de vino.


